Ordenación de la Península de Sancti-Petri en Chiclana

SUPERFICIE CONSTRUIDA:21.585 m2

SUPERFICIE URBANIZCIÓN:78.813 m2

USOS:Pesquero, náutico-deportivo, varadero, comercial, hostelero, dotacional (cultural y social + religioso), sistema viario y aparcamiento

ESTRUCTURA:Módulos formados por pórticos de perfiles metálicos de sección 20×25 cm y correas formadas por perfiles conformados metálicos de sección 10×20 cm.

CUBIERTA:Cubierta multicapa formada por placa cerámica de color blanco sobre argamasa 4 mm, hormigón armado, manta geotextil, sistema de aislamiento térmico 50 mm, membrana de PVC 1,5 mm sobre manta geotextil, capa de mortero de regularización y pintura bituminosa, y rasillones cerámicos 1,20m x 0,3m x 0,05m.

PARTICIONES EXTERIORES:Muro multicapa formado por muro de citar de ladrillo hueco doble, cámara de aire, aislamiento térmico y tabique.

PARTICIONES INTERIORESDoble placa de cartón yeso con estructura portante de perfiles laminados formados por montantes y canales.

El poblado de Sancti Petri debe su importancia al pasado atunero y sus gentes del mar. Se podría decir que la ciudad creció de la nada, basando su desarrollo en la pesca atunera. Esto fue muy común durante los años 50, 60 y 70 donde encontramos muchos otros ejemplos de colonizaciones con la única función de generar suelos productivos. Hoy todo ha cambiado y ha quedado en silencio la arquitectura pesquera de la península. El proyecto pretende devolver el sentido al lugar reinterpretando los valores arquitectónicos y espaciales del pasado.

La actual situación de la zona y el cambio en la legislación entregaron nuevamente los terrenos de Sancti Petri al ayuntamiento de Chiclana. Así pues, se decidió construir un lugar orientado al turismo y a la pesca, proponiéndose por parte de la municipalidad un programa enfocado a deportes acuáticos y zonas comerciales y culturales.

A nuestra llegada la sensación que nos ofrece el lugar es el relato de una historia ya pasada. La península está “vacía” y de entre las ruinas aparecen ciertos establecimientos con fines deportivos. Su potencial paisajístico e histórico es enorme pero el paso del tiempo han hecho mella en un entorno degradado y caótico. Toda la península se encuentra rodeada por el Parque Natural de la Bahía de Cádiz con una extensión de 10.522 Ha y situado en la desembocadura del río Guadalete, zona llena de marismas, playas, dunas de arena y cañas. Actividades de recreo tales como la navegación, el windsurfing, el senderismo o el avistamiento de aves son comunes en la zona. De entre ellas a destacar las cigüeñas, flamencos y águilas. No obstante, es considerada una Zona de Especial Protección para las Aves, (ZEPA).

Resulta fundamental comprender a la península como la puerta de entrada y presentación del parque natural. La belleza de la península o «la barca», como también es conocida en la región, reside en la compacidad y la sencillez de su arquitectura funcional y económica. Este proyecto retoma esa tradición e introduce nuevos elementos que la adaptan a la nueva realidad de usos. La arquitectura de lo industrial, las naves, blancas, de cubiertas inclinadas, de hastiales secuenciados repetidos en el espacio inspiran este nuevo diseño y su manera de implantarse en la península. Este tipo de arquitectura se basaba en un crecimiento mediante la adición de módulos tipológicos muy básicos creando así manzanas. Esta forma de entender el planeamiento como la suma de piezas unitarias es la base teórica y conceptual de nuestra propuesta.

Este «nuevo poblado» se divide en 13 conjuntos compactos de usos tematizados compuestos a su vez por módulos. Estos conjuntos se relacionan con el entorno a través de su perímetro abierto, y consigo mismo gracias a sus «calles y plazas» interiores. Hacia afuera estos “bloques” se enlazan con el mar, el parque natural y con el nuevo  bosque. Hacia adentro, su escala es la propia de un poblado, más compleja y al resguardo del viento de levante y poniente. Sus fachadas blancas, perimetrales, más opacas, con huecos cuadrados generan un paisaje que nos resulta familiar. En la zona intersticial de los conjuntos, los edificios se envuelven de celosías verticales de madera de pino tanalizado que generan un espacio más adaptable a la variedad de uso y crean una relación histórica y cultural con la tradición de los carpinteros de ribera y la construcción de barcos de madera.

De esta forma, el uso hostelero tiene sus fachada dando hacia el canal principal, cerca del uso comercial, que se coloca en una posición más interior, generando una plaza y cerca del pesquero. Por su parte, el uso cultural se sitúa cerca del acceso y en el interior de bosque de pinos (del que a continuación hablaremos). En cuanto a las actividades náuticas y socorrismo, se desplazan hacia el Sur, cerca de la playa y de la rampa de varadero. Los clubes náuticos se sitúan en sus localizaciones concretas actuales y el nuevo club Caño Alcornocal se encontrará en el caño que lleva su nombre.

Como elemento conector entre todas las piezas, y como nuevo valor de la península, introducimos un nuevo «bosque» de pinos (pinus pinea) replantados que recorre la península de sur a norte generando una nueva realidad paisajística.

Como punto de partida de diseño, partimos de un modulo, una unidad de uso mínima de 78 metros cuadrados que combinada entre sí, forma los conjuntos de nuestra propuesta. Debido a su diseño, el modulo, combinado, forma naves (ocasionalmente interrumpidas por patios) de la misma proporción que las antiguas del poblado. La estructura metálica de este modulo y sus proporciones lo hacen prefabricable y seriable de forma que el coste de su ejecución será sensiblemente inferior al de cualquier construcción convencional, a lo que hay que sumarle el control máximo que estos sencillos sistemas prefabricados ofrecen sobre el presupuesto, dando muy poco margen a sorpresas. Otra característica que ofrece el diseño del proyecto, será la posibilidad de ejecutarlo faseadamente en el tiempo, algo que en estos tiempos se antoja fundamental.

Hay distintas edificaciones que se mantienen tras la actuación. Al norte, las cuatro naves industriales lineales y paralelas que fueron en el pasado alojamientos temporales. Ahora serán la lonja y el mercado. Al oeste, la torre de la CNA, el club náutico Sancti-Petri y al sur el antiguo tanque de agua que se convertirá en un mirador. El resto de usos tales como los otros clubs náuticos, asociaciones de pescadores, restaurantes, comercios y espacios culturales serán desarrollados completamente desde cero y en base al desarrollo tematizado en bloques compactos expuesto anteriormente. Para la creación de los conjuntos se diseñan dos módulos, uno genérico (cubierta a dos aguas) y otro «de borde» que construye el perímetro de los conjuntos culminando la secuencia de la nave en una cubierta a tres aguas. Este gesto de inclinar los hastiales sigue la línea histórica de la arquitectura del lugar. El proyecto contempla la restricción del tráfico rodado para el público turista, diseñando una zona de aparcamiento a la entrada de la península para tal fin. Las características naturales y las dimensiones del entorno, adecuadas para su recorrido a pie, hacia fundamental la toma de esta decisión con la que sin duda el proyecto explota todas sus cualidades. Mientras que el perímetro, duro, está adaptado para el tránsito restringido de vehículos, el interior se desarrolla entre el bosque de pinos, estableciendo un recorrido mas blando y sinuoso. La sombra, la luz filtrada de entre las hojas y la corriente marina generan un landscape muy propicio para el esparcimiento.

La belleza de la península o «la barca», como también es conocida en la región, reside en la compacidad y la sencillez de su arquitectura funcional y económica, que se basaba en un crecimiento mediante la adición de módulos tipológicos muy básicos creando así manzanas.

Este «nuevo poblado» se divide en 13 conjuntos compactos de usos tematizados compuestos a su vez por módulos. Estos conjuntos se relacionan con el entorno a través de su perímetro abierto, y consigo mismo gracias a sus «calles y plazas» interiores.

Como elemento conector entre todas las piezas, y como nuevo valor de la península, introducimos un nuevo «bosque» de pinos (pinus pinea) replantados que recorre la península de sur a norte generando una nueva realidad paisajística.

Ubicación

Madrid

Tipología

Espacio Público

ESTUDIO

El proyecto pretende devolver el sentido al lugar reinterpretando los valores arquitectónicos y espaciales del pasado. Resulta fundamental comprender a la península como la puerta de entrada y presentación del parque natural.