Estudio Lamela es una empresa avalada por más de 60 años de actividad que ha desarrollado más de 1.800 proyectos en 32 países, con vocación de liderazgo, en vanguardia de la búsqueda permanente de la innovación, el desarrollo tecnológico y respeto al medioambiente para dar respuesta a las necesidades de la sociedad actual.

BIOGRAFÍA

Estudio Lamela es una de las más reconocidas firmas de arquitectura españo­la. Fundada en 1954, ha desarrollado más de 1.800 proyectos en 32 países. Cuenta con oficinas en Madrid, Varsovia, México y Catar.

Es autor de proyectos emblemáticos como la Terminal T4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas (con Richard Rogers), la remodelación del Estadio Bernabéu, el Contact Center del Banco Santander en México, el nuevo aeropuerto de las Palmas de Gran Canaria o la Terminal 2 del Aeropuerto de Varsovia. Entre los proyectos en curso destaca el Complejo Canalejas en Madrid, que alber­gará un hotel de la cadena Four Seasons, y la Nueva Terminal del Aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam, de reciente adjudicación.

ADN Y VALORES ARQUITECTÓNICOS

Nuestra estrategia se encamina a la consolidación nacional, el crecimiento internacional y la diversificación de actividades y mercados. Nuestros proyectos abarcan la mayoría de las áreas de actividad, siendo referentes en arquitectura singular de vivien­das, oficinas, hoteles y dotaciones deportivas y de transporte.

Apostamos por la satisfacción del cliente, la creación de valor y la búsqueda de la rentabilidad.

Somos asimismo pioneros en la colaboración con otras discipli­nas, con una actitud abierta y decidida de incorporación de profesionales cualificados de sectores específicos.

La arquitectura sostenible ha sido otra de las señas de identidad de Estudio Lamela desde hace más de una década.

¿QUÉ DEMANDA EL CLIENTE HOY EN DÍA?

Sentido común, proporcionalidad, compromiso, implicación; tra­bajo. Todas esas características se traducen en una arquitectura vivible, alejada del espectáculo. Medida en costes y presupuestos, pero ambiciosa en propuestas e ideas. También reclama diálogo. El proyectista debe saber escuchar, entender lo que se le pide y conjugar el diseño propio y la mirada del cliente. El desafío es encontrar ese equilibrio. Para eso hay que escuchar. Entender que las ideas pueden evolucionar y que se enriquecen a través de muchas vías.

PROYECTOS EN CURSO

En Madrid destaca el Complejo Canalejas, que consiste en la remodelación de siete edificios históricos (Alcalá 6, 8, 10, 12, 14, Plaza de Canalejas, 1 y Carrera de San Jerónimo, 7) para crear un complejo de 50.000 m2 con diferentes usos: un Gran Hotel de 200 habitaciones operado por la cadena Four Seasons, una galería comercial de 15.000 m2, 22 viviendas de alto nivel y un aparcamiento subterráneo para 400 plazas. También estamos fi­nalizando un edificio de oficinas para la inmobiliaria Colonial en la Castella­na y estamos desarrollando varias promociones de viviendas de lujo en Majadahonda y el barrio de Chamberí.

Fuera de España destaca la nueva terminal del aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam (junto con KAAN Architecten) de reciente adjudicación, que estará finalizada en 2023. Recientemente hemos finalizado en Bruselas la Torre Astro, el edificio ‘verde’ más alto de Europa. En nuestra oficina de Varsovia estamos proyectando la nueva Ciudad Deportiva del club de fútbol Legia y diversos proyectos residenciales y de oficinas tanto en Varsovia como en Cracovia y Wroclaw. En México D.F. está en fase de obra la ampliación del aeropuerto de Tijuana, uno de los de mayor tráfico del país, y diversos edificios residenciales en el D.F. y en la ciudad de Guadalajara. En Doha ha empezado a construirse una torre de oficinas de cuarenta niveles y siete estaciones del metro ligero, todo ello en la nueva área de Lusail.

FUTURO DE LA PROFESIÓN

El futuro de la profesión es el presente. Un arquitecto que se­pa entender los problemas y las necesidades de su tiempo.

Que incorpore en su discurso la sostenibilidad, la ecología, el entorno, y que no olvide nunca que la arquitectura es una prác­tica destinada a mejorar la vida de las personas, y no al engran­decimiento personal. Es un ofi­cio que demanda dar antes que recibir. Porque su poder trans­formador es enorme. Camino de cerrar la segunda década del siglo XXI, la arquitectura conti­núa siendo un arma cargada de futuro.