Los patios son el lugar sobre el que se proyecta el protagonismo arquitectónico del edificio. En ellos, o a su alrededor, se proyectan los espacios de reunión, descanso, desahogo, comunicación…, en los que su carácter casual se potencia con la presencia de luz y verde.

Biografía

Se funda el estudio en 1970, por Gerardo Ayala y Mª Concepción Calvo, incorporándose a éste como socios, Mateo y Marcos Ayala en el año 2000. Su actividad se ha centrado en proyectos públicos y edificios singulares, lo que nos ha conducido a formar un estudio con una numerosa plantilla de arquitectos y gran capacidad de trabajo.  El estudio trabaja desde hace más de 40 años, entendiendo la profesión siempre desde el compromiso con la arquitectura, es decir, con el espacio como material de trabajo, con sus capacidades expresivas, emotivas y evocadoras, como motor de las soluciones sociales y técnicas. Principales últimos proyectos realizados: 2013: Nueva sede del Banco Popular Edificio Luca de Tena (Sede de Presidencia) 2012: Ciudad de la Justicia de Cádiz + Nueva sede del Banco Popular Edificio Abelias (Oficinas y CPD) 2010: Palacio de Justicia de Almería + Nuevo Aeropuerto de Pamplona + Edificio Terminal y Torre de Control, Noain, Pamplona. 2009: Puente sobre el río Guadiana en Villanueva de la Serena, Badajoz. + Edificio e Oficinas para REE en el Barrio de Vegueta de Las Palmas de Gran Canaria [Premio Asprima 2010] 2004: Pabellón español y montaje de la Exposición de la IX Bienal de Arquitectura de Venecia, Italia + Comisariado del pabellón español. 2002: Ciudad Deportiva de la RFEF en Las Rozas, Madrid. 2001: Nou Teatre Municipal. Xátiva, Valencia. 1998: Edificio de oficinas para el Ministerio del Interior, Madrid. [V Bienal de Arquitectura Española] 1992: Teatro Central de Sevilla [Primer teatro total de nuevas tendencias construido en Europa. EXPO’92 Sevilla].

Datos del edificio

Autores del proyecto: Arquitectos Ayala S.L.P / Gerardo Ayala Hernández, Mateo Ayala Calvo y Marcos Ayala Calvo

Colaboradores: Mª Concepción Calvo Campos, Ingrid Halbach, Emilio Rodríguez González, Andrés Olivares Narváez, Fabio Fuentes Abascal, Leticia Roqués Gómez, Sergio Jiménez González, Mª Carmen Pozo Saavedra, Ricardo Santos Barbero, Javier Prats Bonet, Aurora Zanoletty Pérez, Jaime Prome Wongse, Juan Ayala Calvo, Ana Paula Rodríguez Cabañas, Almudena Rodríguez Cózar y Alejandro Rodríguez Fraga.

Estructura: MC2. Julio Martínez Calzón

Implantación oficinas: Paloma Uriel Fernández

Paisajismo: Antonio Cantero & María Iza

Iluminación: Arkilum. Ignacio Valero

Fachada: Enar. Jesús Cerezo.

Acústica: Arquifón. Santiago Valero.

Promotor: Grupo Banco Popular.

Superficie: 52.000 m2= 22.000 S/R + 30.000 B/R

El planteamiento inicial del edificio pasa por el entendimiento del proyecto como un conjunto edificado que se extiende entre una parcela y otra de forma natural y reconocible para usuarios y visitantes. Así planteamos la idea de construir diferentes bloques de oficinas que constituyan una trama. Frente a la opción de construir un macro edificio se piensa en una solución más versátil, flexible y doméstica. En este sentido se ha preferido trabajar sobre una fórmula que sobre una forma; sobre un planteamiento tipológico que sobre una imagen. Tras descartar cualquier solución que no supusiera la orientación norte- sur de las oficinas se ha dispuesto una trama que organiza la edificación en diferentes bloques de oficina colocados “al tresbolillo”, para evitar que se arrojen sombras unos a otros. Así dispuestos, como si sobre un tablero de ajedrez se tratase, los bloques reafirman su individualidad al tiempo que reflejan su pertenencia a un orden superior que los sitúa. El conjunto se unifica con las plantas baja y superior.

Nacimiento y remate sirven como nexo, como elemento que dibuja la unidad permitiendo la lectura del conjunto como único. Por su tamaño, el edificio de la calle Luca de Tena se resuelve en tres unidades, mientras que el edificio de Abelias se hace en una. La unidad del conjunto y la singularidad de las piezas se suman en un juego de fuertes contrastes. El juego entre positivo y negativo aparece como resultado de esta yuxtaposición entre lleno y vacío, apoyado y volado, estático y dinámico, patios y bloques, que se percibe como un despliegue inquietante de formas en el aire, que promueve experiencias contratantes de serenidad y movimiento, seguridad y sorpresa.

 

El esquema se traslada de una parcela a otra sin perder coherencia. En ambas parcelas se disponen los bloques norte-sur, con las comunicaciones perpendiculares, si bien las plantas baja y última son las que permiten acomodar la estrategia en cada caso a su situación. La sede del Banco Popular debe entenderse como un conjunto, como un solo gesto que define a sus ocupantes. Tanto la estrategia como su desarrollo formal saltan de un lado a otro de la autopista siendo reconocibles en ambos edificios. Tipológicamente el edificio funciona como un peine. La disposición de los bloques permite su segregación en áreas diferenciadas o bien en conjunto con otros de manera que se puede modular la trama de diversas, formas por plantas, bloques, peines… El resultado es un conjunto que garantiza la máxima flexibilidad. La disposición conlleva la aparición de patios sobre los que orbitan las oficinas. Los patios se sitúan alternos sobre la trama, singularizándose de forma que cada uno de ellos es reconocible por los usuarios, lo que evita las confusiones habituales en este tipo de edificios. Los patios son el lugar sobre el que se proyecta el protagonismo arquitectónico del edificio. En ellos, o a su alrededor, se proyectan los espacios de reunión, descanso, desahogo, comunicación…, espacios en los que el carácter casual de la actividad se potencia con la presencia de luz y verde. Los jardines de estos patios serán el recuerdo más nítido que se llevarán los visitantes del edificio.

Sobre estos patios vuelcan las oficinas en busca de vistas y luz. “Donde entra el sol no entra el médico”, decía Sota, y nos viene a la memoria La orientación norte-sur se entiende como obligatoria. Esto no es sólo debido a la reducción del consumo energético que supone el tener un mayor número de horas de luz natural, sino que esta orientación es la mejor para desarrollar el trabajo de oficina y más aun tratándose de una labor mayoritariamente desarrollada con ordenadores.

Es evidente que la repercusión del precio de la fachada sobre el m2 de oficina es un dato que debe balancearse con el bienestar del espacio de trabajo, o lo que es lo mismo con la calidad de luz y de vistas que reciben las zonas de trabajo. Se ha pensado una crujía de 14,8m de ancho con una luz entre soportes de 13m lo que permitirá una planta diáfana e iluminada, sin excesos innecesarios ni sacrificar zonas oscuras. Dentro de este esquema se despliega un paisaje de oficinas transparente y abierto.

Mediante el diseño diáfano del espacio se fomenta la comunicación y la interacción como condiciones básicas del trabajo en grupo. Los diferentes bloques se articulan a lo largo de unas piezas longitudinales que a modo de “espinas” los comunican entre si perpendicularmente y albergan los núcleos de comunicación vertical. Estas espinas funcionan como puntos fijos en la organización de la planta como focos sociales, señalan el tránsito de unos bloques a otros y sirven como lugar de encuentro y relajación.

Se ha favorecido enormemente la circulación vertical por el edificio usando las escaleras, lo que independientemente del gran ahorro energético que supone no usar los ascensores para todos los movimientos, mejora la flexibilidad de uso de las plantas y la interrelación de unas áreas y otras, además de favorecer las relaciones personales. Pasarelas y escaleras alternan en un juego de vacíos que se asoman unos sobre otros y que harán de este espacio un espectáculo para los visitantes que desde los patios o la calle contemplen el ajetreo de las personas yendo y viniendo por estos pasillos. La piel que envuelve los volúmenes funciona captando la luz y reflejándola con brillos atenuados. Se trata de un conjunto de reflectores solares de cilindros cerámicos, estudiados para un soleamiento controlado que, a su vez, proporciona un juego de colores de apariencia aterciopelada.

“…A esto ha atendido nuestro esfuerzo y ésta es su razón de ser: poner orden a las cosas. ¿Y si además la armonía corona nuestro esfuerzo?” (Le Corbusier)

Dispuestos como si sobre un tablero de ajedrez se tratase, los bloques reafirman su individualidad al tiempo que reflejan su pertenencia a un orden superior que los sitúa. El conjunto se unifica con las plantas baja y superior. Nacimiento y remate como nexo. 

El juego entre positivo y negativo aparece como resultado de la yuxtaposición entre lleno y vacío, apoyado y volado, estático y dinámico, patios y bloques, como un despliegue inquietante de

formas en el aire, que promueve experiencias de serenidad y movimiento, seguridad y sorpresa.

Tipológicamente el edificio funciona como un peine. La disposición de los bloques permite su segregación en áreas diferenciadas o bien en conjunto con otros de manera que se puede modular la trama de diversas, formas por plantas, bloques, peines…